Temas Bíblicos:


Amor

Cuando las personas piensan en el amor es fácil pensar en los buenos sentimientos, pero el verdadero amor no depende de sentimientos, se trata de algo mucho más que lo que siento por alguien.

- Tipos de Amor:

Eros: En la mitología griega, Eros era el dios del amor, es una forma idealizada de amor, es el sentimiento apasionado de éxtasis experimentado en el comienzo de una nueva relación, donde la pasión y la atracción física son las fuerzas motoras. El amor eros tiende a no durar en el largo plazo. Es el tipo de amor condicionado y dependiente de circunstancias y situaciones favorables y agradables. Es el amor erótico, la pasión, el amor más instintivo, conectado con la biología, los impulsos, la sexualidad, la sensualidad, que busca el placer y el juego.

Philia: Es el amor que sentimos por el prójimo además de esto estrecha lasos de confianza irrompibles hacia amigos, familia y personas que te rodean. Este tipo de amor es muy valorado y muy recomendable para todos los seres humanos, ya que se considera que es el tipo de amor a partir del cual nace el bien común y el desinterés, de manera que estas personas se esfuerzan por ayudar a los que hay a su alrededor sin la necesidad de esperar nada a cambio.

Storgé: Se centra alrededor de tomarse tiempo para conocer y luego amar a alguien en base a lo que se conoce. Ese tipo de amor se puede utilizar para describir el que los miembros de la familia sienten unos a otros. Es un amor que implica compromiso, se puede describir también como el amor entre amigos que han adquirido cariño y entendimiento uno hacia el otro con el paso del tiempo.

Agape: La palabra griega que se refiere al amor de Dios, una de las clases de amor que debemos tener hacia las personas, es agape. Agape es la naturaleza misma de Dios, porque Dios es amor. El punto es que el amor agape no es simplemente un impulso generado por sensaciones. Más bien, es un ejercicio de la voluntad, es una decisión deliberada.

Tener amor es saber soportar; es ser bondadoso; es no tener envidia, ni ser presumido, ni orgulloso, ni grosero, ni egoísta; es no enojarse ni guardar rencor; es no alegrarse de las injusticias, sino de la verdad. Tener amor es sufrirlo todo, creerlo todo, esperarlo todo, soportarlo todo. El amor jamás dejará de existir. 1 Corintios 13:4-8

Nuestro amor a Dios no es mayor que nuestro amor por nuestros semejantes, el amor de Dios no cambia según las circunstancias o dificultades, el amor de Dios siempre está firme. 1 Juan 4:20-21

La tendencia es querer que los demás cambien, sentimos que es difícil amar a alguien así como es, y preferiríamos que fuera diferente pero esto es una prueba de que estamos más preocupados de nuestra propia felicidad y comodidad que del amor por los demás; buscamos nuestro propio bien en lugar de esperar que los demás cambien. Jesús dio su vida por nosotros, prueba de lo mucho que Él nos amó. Amar no significa estar de acuerdo con el pecado de los demás, o decir que todo lo que hacen está bien. Más bien, orar por ellos, desearles lo mejor es ir a la acción a pesar de lo que siento, entonces puedo pasar a tener un amor verdadero por ellos. Si quiero ayudarlos y quiero que se alejen de las cosas que podrían ser perjudiciales, puedo exhortar, aconsejarlos o corregirlos, pero sólo puedo hacerlo cuando lo hago a partir de un verdadero cuidado por ellos. Cuando hago todas estas cosas a pesar de mis sentimientos, independientemente de las acciones de los demás, esto es amor. Cuando me regocijo, me humillo, soporto todas las cosas y no espero nada a cambio, esto es verdadero amor.

- Nada puede separarnos del amor de Dios. Romanos 8:38-39

- El amor de Dios es un sacrificio. Juan 3:16

- Es eterno. Salmos 136:1

- Es mayor. 1 Corintios 13:13

- Es un mandamiento. 1 Juan 2:7-11

- La ley se resume en amor. Mateo 22:37-40

- El amor a Dios se demuestra guardando sus mandamientos. 1 Juan 5:3

- Es amar a los enemigos. Mateo 5:44-45

- Es mucho más que palabras. 1 Juan 3:18

- Él nos amó primero. 1 Juan 4:10

- No busca retribución. Lucas 6:35

- El verdadero amor llega aún a quienes nos dañan. Lucas 6:32-35



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