Temas Bíblicos:


Dominio Propio

Es el Control sobre uno mismo (enkrateia) se traduce «templanza» o «dominio propio».

Es la capacidad que permite controlarnos a nosotros mismos, nuestras emociones y no que estas nos controlen, este es dado por Dios al hombre a través de su Espíritu Santo para negarse al pecado y todo aquello que le desagrada.

Una persona con templanza reacciona de manera equilibrada a sus propias decisiones y deleites ya que goza de un considerable control sobre sus emociones y es capaz de dominar sus impulsos, esta refleja el dominio de la voluntad humana y permite poner límites a los deseos generalmente vinculados al pecado, la templanza surge cuando el carácter de Cristo está siendo formado en el interior de una persona, cuando la santidad empieza a ser una prioridad, cuando se está produciendo frutos para Dios, empieza a vivir la palabra tal como está escrita y goza de los beneficios que esta contiene, cambia el carácter como creyente (control de las emociones, firmeza al tomar decisiones, control total de las actitudes, manera de hablar, etc.).

Este no nace de un dia para otro, esto va a depender del amor, el temor y la vida de consagración que tengas con Dios, desarrollar el fruto del Espíritu es importantísimo en la vida de un creyente en un mundo donde hay tantas ofertas pecaminosas. Es imposible tener dominio sobre nuestras pasiones y deseos fuera de la obra de la cruz, fuera de la ayuda del Espíritu Santo. Gálatas 5:24.

- Virtud que permite el control de las pasiones. 2 Pedro 1:4-8

- Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. 2 Timoteo 1:7

- Forma parte del Fruto del Espíritu Santo. Gálatas 5:23

La falta de dominio propio es producida por falta de temor a Dios, inmadurez espiritual, se puede evidenciar cuando una persona hiere a otras constantemente de palabra o de hecho pero nunca perdona ni pide perdón, cuando siempre comete los mismos errores, o se deja dominar fácilmente por las personas del sexo opuesto, cuando acepta ofertas a lugares determinados que amistades no creyentes le pueden ofrecer, pues esa persona tiene un problema con su dominio propio y la condición de su corazón.

- Una persona sin dominio propio:

- No tiene dominio sobre su cuerpo, deseos y pensamientos, por lo tanto siempre está en constante riesgo.

- Como ciudad derribada y sin muro es el hombre cuyo espíritu no tiene rienda. Proverbios 25:28

- No controla sus palabras, sus miradas, sus actos.

- Le cuesta crecer y por lo tanto no tiene éxito.

- No logra controla sus pensamientos y es presa fácil del enemigo.

- Se deja manipular fácilmente y se vuelve inconstante.

- Es chismoso, arrogante y conflictivo.

- Le falta sabiduría y prudencia.

- Se deja seducir fácilmente por el pecado.

- No sabe tomar decisiones correctas porque siempre actúa por sus deseos, emociones, sentimientos, o por vista.

Se puede entender lo importante que es el dominio propio en la vida de los creyentes, lo tan arraigado que está a la santidad, al temor a Dios y a una buena relación con Él.



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